Hacienda planea como si Ormuz fuera a abrir mañana. ¿Y si no?

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Hacienda entregó sus Precriterios Económicos para 2027 el primero de abril. Los números son redondos: crecimiento de 1.9% a 2.9%, déficit de 3.0% del PIB, inflación a 3.0%, tipo de cambio a $18.50 por dólar. Todo muy bonito. El detalle es que el documento asume que el conflicto en Ormuz —cerrado desde el 28 de febrero— no durará más de dos meses. Van cinco semanas y el Brent cotiza entre 109 y 115 dólares. Hacienda proyecta 54.70 para 2027. La diferencia no es un redondeo: es un abismo de 60 dólares.


Los números bonitos y la realidad incómoda

El Paquete General de Política Económica que envió la SHCP al Congreso tiene un supuesto que lo sostiene todo: “incorpora un supuesto conservador, al considerar que la duración del conflicto no exceda dos meses”. Conservador, dicen. En la práctica significa que toda la arquitectura fiscal de 2027 descansa en que Ormuz abra en abril. Si no abre, los números se desmoronan.

Porque aquí está lo que sí sabemos hoy: México importa 32% más gasolina de la que produce. Son 485,000 barriles diarios importados contra 356,000 producidos internamente. Cuando el petróleo sube, no es Pemex quien absorbe el golpe — es el consumidor que paga en la bomba, es el transporte que encarece la canasta básica, es la inflación que Banxico no puede controlar con tasas.

El jitomate subió 23.91% en lo que va del año. Las frutas y verduras registran un alza quincenal de 8.34%. La canasta básica acumula 4.61% anual. Y mientras tanto, Hacienda recorta 59,400 millones de pesos del apoyo a Pemex respecto a lo aprobado originalmente. De 236 mil millones a un número que ya no alcanza para tapar los huecos de producción que ya arrastrábamos antes de la crisis.


Banxico recorta, Hacienda proyecta, Ormuz decide

Mientras Hacienda dibuja su escenario optimista, Banxico tomó una decisión que parece venir de otro universo: recortó la tasa de referencia 25 puntos base, de 7.00% a 6.75%, con una votación dividida de 3 a 2. Heath y Borga votaron en contra. Tienen razón en preocuparse.

La inflación general está en 4.63%, el nivel más alto desde octubre de 2024. La subyacente en 4.46%. La no subyacente en 5.18%. Banxico recortó tasas con la inflación 163 puntos base por encima de su meta. La apuesta del banco central es que la inflación cederá sola, que convergerá a 3.0% en el segundo trimestre de 2027. Pero esa convergencia depende de que los precios internacionales de la energía bajen. Y los precios de la energía dependen de Ormuz.

Si el estrecho abre en abril, los Precriterios son defendibles y Banxico acierta su apuesta. Si Ormuz sigue cerrado tres o seis meses más, el tipo de cambio de $18.50 se vuelve ciencia ficción, la inflación no converge y el déficit de 3.0% queda como un ejercicio de wishful thinking. Y si la escalada geopolítica se cruza con tensiones comerciales en el T-MEC, los tres escenarios optimistas de Hacienda se caen juntos.

Como ya analizamos en Banxico en la trampa, el banco central llegó a una decisión que no es técnica sino geopolítica. Lo mismo le aplica a Hacienda. Los Precriterios 2027 no son un documento económico: son una apuesta sobre el desenlace de una guerra en Medio Oriente. Y México, que importa más gasolina de la que produce, no tiene margen de error.


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